Resumen de las principales diferencias culturales

CultDiffsMapSpanish

(English follows Spanish.)
En mayo de 2012 escribí un blog acerca de cuando trato con las dimensiones de cultura, frecuentemente las utilizo en forma de mapa, para ayudar a la gente a encontrar los factores que pueden estar en el camino de una mejor comunicación. He encontrado que esta es una excelente manera de trabajar las dimensiones.

Fernando Castro debriefing a critical incident using the Cultural Detective Worksheet

Fernando Castro analizando una historia con la Hoja de Trabajo Cultural Detective.
Fernando Castro debriefing a critical incident using the Cultural Detective Worksheet

Este mes he tenido la alegría y el privilegio de trabajar con Fernando Castro de AFS Argentina y Uruguay. Él generosamente tomó este mapa de las diferencias y lo tradujo al español para nosotros.

Invito a todos a utilizar esta nueva versión en español bajo la licencia Creative Commons. Esto significa que usted puede utilizar el gráfico y la información en el artículo, siempre y cuando mantenga los derechos de autor y URL original.

¡Mil gracias, Fer!

In May of 2012 I wrote a blog post about how I frequently use the dimensions of culture in map form, to aid people to locate the factors that may be getting in the way of better communication. I have found that this is a terrific way to put the dimensions to use.

Fernando Castro debriefing a critical incident using the Cultural Detective Worksheet

Fernando Castro debriefing a critical incident using the Cultural Detective Worksheet

This month I had the joy and privilege of working with Fernando Castro of AFS Argentina and Uruguay. He most generously took this Map of Differences and translated it into Spanish for us.

You are all welcome to use this new Spanish language version under a Creative Commons license. This means that you may use the graphic and the information in the article so long as you retain the original copyrights and url.

¡Mil gracias, Fer!

Cómo perder su puntualidad en quince días

3191265-mujer-abrazar-un-reloj(English follows the Spanish)

Estas fiestas de fin de año me han dejado la nostalgia de los ausentes a quienes no pude abrazar con el anhelo del reencuentro. En contraste, me han dado la oportunidad de gozarme lo simple de nuestras tradiciones más sentidas. Una de ellas sin duda para mí es la cocina. Debo confesar soy de las que cocina escuchando música de diciembre, desde villancicos como tutaina o mi burrito sabanero, hasta los infaltables temas de la Billos Caraca’s Boys, Los Melódicos o Los Hispanos. Crecí con esta música y a falta de estaciones, en Colombia es Navidad desde que las emisoras comienzan a emitir estas melodías y las vitrinas de tiendas presentan sus decoraciones. El gran inicio es nuestra fiesta de las velitas el 7 de diciembre, cuando todos los alumbrados oficialmente se encienden y  las casas se visten de luz con velas de colores y faroles que se extinguen al amanecer. Es nuestra fiesta de luz.

El ritmo cambia y el tiempo se hace aún más amigo. Contrasta el agite de las calles y sus trancones — embotellamientos — con el ritmo al que se llevan muchas tareas. Esta singular amistad con el tiempo se torna evidente para quienes nos visitan.

Tuvimos con mi familia la gran oportunidad de acoger a quienes estaban solos de paso por nuestra ciudad. Para Navidad, nuestra invitada de California se ganó la membresía en el club de los “gringos chéveres”. La citamos a las 10:00pm, llegó a las 10:15pm pues el taxista la buscó un poco más tarde en el hotel. Brindamos, cenamos y mis padres sin hablar más que yes or hello, le transmitieron nuestras tradiciones — bueno sí, mis hermanos y yo asistimos en la traducción — pero las sonrisas y la música son parte de un idioma universal.  La despedimos de madrugada el 25, luego de tres días en Bogotá se preparaba a disfrutar San Andrés y Cartagena. Su periplo apenas comenzaba.

Para fin de año, nuestros invitados esta vez fueron de Alemania y Francia. Los dos invitados de Alemania ya llevan varias semanas en el país. Su periplo ya los había llevado por Cartagena, la zona cafetera, Boyacá y alrededores del Cañón del Chicamocha. En resumen, se han recorrido casi la mitad del país. La cita a cenar era la misma 10:00pm, y mi razonamiento fue, como son alemanes les decimos a las 10:00pm para que cenemos juntos.

Pasaron las 10:15pm, las 10:30pm y nada. Estos invitados se hicieron amigos del tiempo. Llegaron unos 50min tarde luego de varias llamadas al celular disponible. Uno llega a preocuparse si fue que se perdieron o pararon en la cena equivocada. Cuando llegaron ya habíamos iniciado, simplemente pensamos algo se presentó y no iban a venir, !son alemanes! Llegaron, cenaron, brindamos… y hasta bailamos. Uno de ellos ha dicho que es la mejor Nochevieja de su vida.  Los tres hablan español muy bien, así que pudieron compartir sus experiencias con todos en casa, y fue así como pidieron mil excusas pues en uno de sus recorridos un simpático colombiano los citó “en diez minutos” que se volvieron tal vez cuatro horas.

Su lógica fue, nos dicen a las 10:00pm así que podemos llegar tarde. Al final les dije de este blog y que les contaría a todos como se puede perder la puntualidad en quince días de paso por Colombia. Ahora uno de ellos está de regreso en Alemania, y un alemán y un francés amigos del tiempo están en las playas de San Andrés.

Mis padres han sido los más alegres con estas visitas. Poco saben de sociedades policrónicas o monocrónicas, de alto o bajo contexto, ni tienen idea que el trabajo de Cultural Detective le muestra al mundo que el tiempo es un amigo en este país. Sin embargo ellos saben lo que nos hace auténticos y algo que siempre han enseñado en casa es el valor de querer lo nuestro, nuestras tradiciones y lo que somos — por supuesto, abiertos a aprender de los demás. Mis padres fueron sin duda los grandes anfitriones, hasta mi madre sacó a bailar a uno de los chicos y dió clases de música tropical. Sin duda para todos unas fiestas inolvidables. Como diría mi padre “my home is your home, welcome”.

Si quiere hacerse amigo del tiempo… visite Colombia.

Felicidades y un muy fructífero 2013.spanishfriday

How to Lose Your Punctuality in 15 Days, Written by Maryori Vivas
Translated by Dianne Hofner Saphiere

These end-of-the-year holidays have filled me with nostalgia for those I am unable to hug despite the desire for a reunion. In contrast, they have given me the opportunity to enjoy the simplicity of some of our deepest traditions. One of these for me is without doubt that of the kitchen. I must confess that I am one of those who cooks while listening to holiday music, everything from carols such as Tutaina or Mi Burrito Sabanero, to infallible tunes such as those of the Billos Caracas Boys, Los Melódicos, or Los Hispanos. I grew up with this music; in Colombia Christmas begins when the radio stations start playing such melodies and the shop windows display their holiday decorations. The great beginning of the festivities is the Festival of Lights on December 7th, when holiday lights are officially turned on and the houses are filled with the light of colorful candles and lanterns that aren’t turned off until dawn. This is our Festival of Lights.

The rhythm changes at this time of year, and time becomes even more of a friend than usual. Contrast the excitement of the streets and their traffic jams — traffic stops really — with the rhythm with which we complete the many tasks of the season. This unique friendship with time gradually becomes evident to our guests.

Our family had the wonderful opportunity this year of welcoming into our home those who were traveling alone in our city. For Christmas, our guest from California won membership in the “cool gringos” club. We invited her for 10 pm. She arrived at 10:15, because the taxi had picked her up late at her hotel. We toasted, dined, and my parents, who can’t speak more than “yes” or “hello” in English, communicated our traditions to her — ok, my sister, my brother and I assisted with the translation — but smiles and music are universal languages. We bade her goodbye at dawn on the 25th. After three days in Bogotá she was preparing to enjoy San Andrés and Cartagena. Her journey was just beginning.

On New Year’s Eve, this time our guests were from Germany and France. Our two guests from Germany had already been in our country for several weeks. Their journey had already taken them to Cartagena, the coffee region, Boyacá and the area around the Canyon of Chicamocha. They had travelled over half the country. I told them the same 10 pm for dinner, and my reasoning was that as they are Germans they’d arrive right around 10 pm so we could dine together.

10:15 pm passed, 10:30 pm, and nothing. Our guests had become friends with time. They arrived about 50 minutes later, after various cell phone calls. One starts to worry whether guests have gotten lost or have ended up at the wrong dinner. When they arrived we had already begun, simply imagining that something had come up and they weren’t going to be able to come. After all, they’re German. But they arrived, we ate, we toasted, and we even danced. One of them told us it was the best New Year’s Eve of his life.

All three speak Spanish very well, so they were able to share their experiences with everyone in the house. It was in this way that they asked a thousand pardons for their late arrival, explaining that in one of their travels a kind Colombian had told them “in ten minutes,” which had turned into perhaps four hours. Their logic had been that we’d told them 10 pm, so they could arrive late. In the end I told them about this blog, and that I would tell everyone the story about how to lose punctuality in 15 days of travel in Colombia. Now one of them is back in Germany, and the other German and the French friends of time are enjoying the beaches of San Andrés.

My parents have been the happiest with these visits. They know little about polychronic or monochronic societies, of high or low context, and they have no idea that the work of the Cultural Detective demonstrates to the world that time is a friend in our country. However, they know what makes us authentic and what has always been taught at home: the value of loving what’s ours, our traditions and who we are — of course with an openness to learning about others. My parents were without doubt wonderful hosts; my mother even got one of the young men to dance with her and gave a class on tropical music. These were definitely holidays to remember. As my father would say, “my home is your home; welcome!”

If you would like to be friends with time, visit Colombia.

Happy New Year! I wish you a very successful 2013.

El candidato ideal

(English follows the Spanish)

En un mundo cada vez más interconectado y globalizado, las asignaciones internacionales suelen ser más frecuentes para empleados de empresas multinacionales. Dado lo anterior las empresas han dispuesto de grandes esfuerzos y recursos para optimizar su selección del candidato ideal para las vacantes que surjan y poder iniciar el proceso de expatriación (traslado laboral a otro país con beneficios para el empleado y su familia).

Los llamados departamentos de personal o recursos humanos han alineado sus procesos de reclutamiento y selección con el fin de optimizar la búsqueda y el tan ahnelado hallazgo de quien cumple con los requisitos del cargo y adicionalmente sea capaz adaptarse a un entorno que puede ser similar y muy distante del actual.

A priori se consideran el dominio de los idiomas o experiencias previas en otros países y culturas, lo que podríamos denominar un bagaje intercultural. Sin embargo esto no siempre resulta, ni para la empresa ni para el expatriado.

Conozco dos casos contrastantes de primera mano. Los dos llegaron aquí a Bogotá, de dos países diferentes y para dos asignaciones igualmente diferentes.

El primero venía de Europa, de uno de esos países con cultura monosincrónica, bastante rígido con el tiempo y de los que la puntualidad es un tema que no tiene discusión. Había vivido en Estados Unidos y varios lugares de Europa, incluyendo España por lo cual domina el castellano (con el ceceo que decimos los latinos, yo digo que los españoles hablan siempre con ortografía), soltero, sin hijos y sin pareja. Cambiaba de industria, pero su trabajo vincularía a partir del área comercial su país natal y Colombia como puerta de entrada a América Latina. Llegó con lo que los locales consideramos un muy buen salario, un apartamento en una zona lujosa de la ciudad (cerca a su nueva oficina) y todo el apoyo de su empresa para comenzar una nueva sucursal en mi país. Su tiempo estimado de dos a tres años inicialmente.

Por otro lado, tenemos a un hombre que venía de Israel sin hablar una sílaba de español, casado (llegó con dos hijos, hoy ya tiene tres ) quien vino por una asignación puntual de seis meses. Llegó solo y solamente a dirigir un proyecto de infraestructura en la ciudad. Se enfrentó a dirigir cien operarios y, si podemos decir, a golpes comprender por qué la cerveza es parte del presupuesto de muchas familias de estos empleados a su cargo. Tuvo que lidiar temas familiares, de rendimiento del trabajo individual y de grupo. Aprendió de primera fuente cómo era la contratación pública en Colombia.

Dos escenarios totalmente opuestos y con resultados igualmente contrastantes.

El primero a pesar de su buena voluntad, su dominio del idioma… no logró adaptarse a nuestro entorno, cultura e impuntualidad. Cuando hablaba con él recordaba mi propia vivencia cuando en el Caribe me era tan complicado sentirme fluir. Tuve amigos, pasé momentos muy especiales… pero siempre había algo que me decía, no es tu lugar. En fin, así le pasó a este ejecutivo que no completó el primer año de contrato y se regresó a su país. La última vez que nos comunicamos estaba de paso en Singapur, volvió a su anterior industria y por Facebook me entero de sus movimientos alrededor del planeta (Australia, Alemania, Francia, Estados Unidos…) no ha regresado a Colombia, espero que nos podamos volver a encontrar y disfrutar una buena copa juntos.

El segundo ya habla muy bien español, lleva siete años en el país y ahora ha fundado su propia empresa con talento en un 90% colombiano. Su familia vive con él, y su hijo menor nació aquí. A pesar de tantas diferencias entre su cultura y la nuestra, aprendió a nadar en nuestro rio y podría afirmar que se mueve como pez en el agua. Se proyecta como representante de varias empresas de su país en América Latina, y como dijo uno de nuestros políticos alguna vez… es como si dijera “aquí estoy y aquí me quedo”.

A primera vista el primero de los candidatos se perfilaba como el candidato ideal para quedarse (conozco por cierto muchos solteros que llegan, se casan y se quedan en mi país gracias a la buena fama de las mujeres), pero no fue así y el que parecía que no se quedaría más allá de su asignación regresó a su país por su familia para traerla consigo y quedarse indefinidamente.

No dudo que los departamentos de personal o recursos humanos asociados a cada uno de estos casos y sus esferzos de “relocation” fueron minuciosos, estudiados y abordados con profunda seriedad y profesionalismo. Pienso que a veces, el paso adicional nos corresponde a los que aplicamos y ser muy honestos con nosotros mismos y en la evaluación previa de las nuevas condiciones de vida.

Nuestro desafío desde el punto de vista intercultural es brindar las herramientas adicionales que permitan tomar la decisión más acertada según las condiciones disponibles y hacer el acompañamiento de entrenamiento para su nuevo destino desde el punto de vista de la vida diaria, cultura de negocios, la vida para el empleado y su familia, entre muchos otros.

Debemos entender que no es ni bueno ni malo sentirnos o no a gusto en otro lugar (país, región, entorno). Sin embargo sí debemos conocer lo que más nos impacta (a nosotros y cuando aplique nuestras familias) y por ende identificar en qué lugar nos podemos trasladar para cumplir con el trabajo y además llevar una vida a gusto con nuestra familia.

The Ideal Candidate

By Maryori Vivas, translated by Dianne Hofner Saphiere

In a world that is increasingly interconnected and globalized, international assignments seem ever more frequent for employees of multinational companies. Given the above, firms have invested great efforts and resources to optimize their selection of ideal candidates to fill job vacancies and to be able to initiate the expatriation process (job transfer to another country with benefits for the employee and family).

Personnel and human resource departments have aligned their recruitment and selection processes to optimize the search for those who meet the requirements of the position and who are also capable of adapting to an environment that can be at the same time very similar and very different from their home environment.

It’s considered logical that a successful candidate would have mastery of the new language or previous experience living abroad, but that is not always the case.

I have firsthand knowledge of two contrasting cases. Both transferees arrived here in Bogotá from different countries and for two very different job assignments.

The first person came from Europe, from one of those countries with a monochronic culture, fairly rigid about time, with the belief that punctuality is not a matter for debate. He had lived in North America and various places around Europe, including Spain, and for that reason spoke Castilian well (with the lisp about which Latinos say, “Spaniards always speak with good spelling”). He was single, had no children and no partner. He had changed industries, and his new job involved commercially linking his birth country with Colombia as a gateway to Latin America. The position came with what locals would consider a very good salary, an apartment in an upscale area of the city (near his new office), and the full support of the company to start a new branch in my country. His assignment was estimated to be two to three years, initially.

The contrasting case was a man from Israel, who arrived without speaking even a syllable of Spanish, married (when he arrived he had two children, and today has three), who came for a short-term, six-month assignment. He arrived alone with the single objective of directing an infrastructure project in the city. He needed to manage one hundred operators and, if I might say so, via the school of hard knocks he learned to understand why beer is part of the family budgets of so many of those he supervised. He was thrown into managing employee family issues, individual performance issues, as well as group dynamics. He learned firsthand about public contracting in Colombia.

These were two scenarios that were totally opposite and with results that were equally different.

The first gentleman, despite his goodwill and language skills, failed to adapt himself to our environment, the culture and the tardiness. When I spoke with him I was reminded of my own experience living in the Caribbean, where I found it so complicated to get in the flow of things. I had friends, I had some very special moments, but always there was something telling me, “this is not your place.” In the end, what happened is that this executive returned home before even completing the first year of his multi-year contract. The last time I was in touch with him he was passing through Singapore. He had returned to the previous industry in which he had worked, and I found out via Facebook about his travels all over the world (Australia, Germany, France, USA). He has not returned to Colombia, though I hope we can meet up again some day and enjoy a good drink together.

The second gentleman now speaks Spanish very well. He has spent seven years in country and has now founded his own company with 90% Colombian talent. His family lives with him, and his youngest son was born here. Despite so many differences between his culture and ours, he learned to swim in our river and I can affirm that he moves here like a fish in water. He acts as a Latin American representative for several companies from his country, and as one of our politicians once said, it’s as if he said, “I am here and here I’ll remain.”

At initial glance the first candidate seemed to have the ideal profile for a long-term stay (I definitely know many bachelors who arrive, marry and stay in my country thanks to the good fame of our women), but it was not to be. The one who it would have seemed would not remain beyond a short initial assignment ended up returning to his country to collect his family and bring them back with him to stay here indefinitely.

I have no doubt that the personnel and human resource departments associated with each of these cases engaged in thorough and studied relocation efforts, discussing them with deep seriousness and professionalism. I think that at times, however, the extra step needed is for those of us who apply for overseas assignment to be very honest with ourselves about our life conditions, needs and desires.

Our challenge from an intercultural perspective is to provide additional tools that allow people to make the right decisions according to current realities, and to accompany that with training on daily life, business culture, and personal and social life for the employee and family in the new destination.

We must understand that feeling at home or not in another place (country, region, environment) is not in and of itself good or bad. The key is that we need to know ourselves and our families, what most affects us, and thus be able to discern where we can move in order to conduct our work and maintain a comfortable life with our families.